jueves, 29 de octubre de 2009
él
Tiene nombre de ciudad y arquea la ceja izquierda cuando sonríe. Nadie me enteró de su llegada, pero me atreví a intuirme parte de su salida, que presentí "nuestra".
Al azar, caprichoso, no atribuyo ni siquiera el primer encuentro que entre el sofá y las escaleras y un "mucho gusto" de boca y un "al fin llegaste" en el pensamiento se sucedieron rápido en sombra de terraza ajena.
Me confieso crédula de causalidad por parte del Soberano...y aún así.. y así aún, fue sin querer. O tal vez queriéndolo tanto que cuando llegó, la duda no encontró el menor de los huecos para asomar cabeza.
Así que sin precisar cuarentena que me evitaran males de los que me aterran, lo supe. Y sonreí sin miedo y arqueé mi ceja izquierda, y antes de despertar sin haberme siquiera dormido, tenía en mi mano, en mi dedo, el testigo de nuestro pacto.
El que cada día me anuncia que en el "Azar" con mayúscula me fue concedido, quien en un futuro -que muy pronto se me hace presente- será mi esposo, Santiago Martínez Zárate, por quien mereció la pena cada segundo de espera y quien hace del mundo (al menos del mío) un lugar más digno de ser vivido.
(Vídeo por: Santiago Martínez Zárate)
Gracias, Cariño, por invertir tu tiempo en editar nuestra historia.
Efesios 3:20
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domingo, 13 de septiembre de 2009
Auto-choque cultural: II
Me aterra.
Me aterra volver a habitar entre mares y descubrirme necesitando cosas cuya sola existencia me era ajena hace menos de once días. Vehículos de marcas que apenas pronuncio, teléfonos que más que eso, son artilugios con bonos de autoestima instalados a plazos (a juzgar por la cantidad de sus propietarios).
Me sobrecoge el horror al descubrir que el elegir restaurante, asistir a un cumpleaños de niño, o dar una vuelta por la ciudad se determine según tu jerarquía. Me horroriza porque ya olvidé cuál es la mía o si ni siquiera quepo en alguno de sus empinados peldaños.
Pero más que todo y a pesar de nada, me aterra, porque aún con lo nauseabundo de conversar de lo que no me importa, entre aromas de perfumes que solo olí en revistas y ropas con marcas irrisorias en cualquiera sea el cuerpo capaz de llevarlas sin sentirse culpable.... sospecho que éste volverá a ser mi entorno y, para mi propia consternación, sé que no soy inmune a sus efectos potenciales.
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Auto-choque cultural -I
Dicen que lo gris es materia prima para la llamada melancolía inglesa o siendo más generosos, norteña en sus diversas formas. Me pregunto cuál es el equivalente de los del sur, o los del medio, como nosotros, en donde el sol tiene residencia permanente.Ojalá pudiera afirmar que es su opuesto, que nuestra materia prima, de color oro, generara alguna clase de alegría que rayara en sanguínea, latente en las calles y la gente y los establecimientos y los vecindarios. Ojalá pudiera afirmarlo.
Sin embargo, ésto de ser honesta, me quita rotundamente la licencia para afirmar tales cosas.

lunes, 31 de agosto de 2009
... se me había olvidado

En mi país, no solo abre el periódico una clase de élite, grupo de universitarios ni uno que otro intelectualoide peinado y con pajarita.*
El muchacho de a pie, el vendedor de la calle, la que atiende en la farmacia y más de una peluquera se dan, sin falta, su toma diaria de política y acontecer mundial.
Así que, no es rareza escuchar charlas acaloradas (los dominicanos son casi siempre "acalorados") de la situación con la crisis ("situación" ahora...estado normal para el dominicano de a pie), la gripe porcina de Uribe, el precio del dólar, o la huelga con los médicos, aunque no estés enfermo ni ninguno de tus remotamente conocidos sea parte del gremio.
El punto es enterarse y enterar. Se opina con vehemencia y con conocimiento de causa. Aquí sobran las explicaciones del derecho a la libre opinión. Y yo, desde hace tantas semanas como las que llevo aquí, me descubro cada mañana dándome mi obligada dosis, con una segunda toma al finalizar la tarde, cuando mi abuela lee en voz alta la versión vespertina, nuestra favorita.
La cuestión es que aquí, cualquier tema, no vale. Eso, curiosamente, lo había olvidado y francamente, me va gustando.
_________________
*"Pajarita" es una palabra robada de donde vivo. No es más que una corbatita de lazo.
Así que, no es rareza escuchar charlas acaloradas (los dominicanos son casi siempre "acalorados") de la situación con la crisis ("situación" ahora...estado normal para el dominicano de a pie), la gripe porcina de Uribe, el precio del dólar, o la huelga con los médicos, aunque no estés enfermo ni ninguno de tus remotamente conocidos sea parte del gremio.
El punto es enterarse y enterar. Se opina con vehemencia y con conocimiento de causa. Aquí sobran las explicaciones del derecho a la libre opinión. Y yo, desde hace tantas semanas como las que llevo aquí, me descubro cada mañana dándome mi obligada dosis, con una segunda toma al finalizar la tarde, cuando mi abuela lee en voz alta la versión vespertina, nuestra favorita.
La cuestión es que aquí, cualquier tema, no vale. Eso, curiosamente, lo había olvidado y francamente, me va gustando.
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*"Pajarita" es una palabra robada de donde vivo. No es más que una corbatita de lazo.
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